Mi´ja

pa_y_yo_(viejita)

Eres sentires sin vanidades, inquietudes por desvelos, sabores sin argumentos, astros por encuentros; Eres plasma de mis criterios, juez de mis destierros, carne de recuerdos inolvidables y tan certeros, si vieras que tus miedos son mis miedos, que mi vulgaridad no es padecerlos, más he aprendido a enfrentarlos para vencerlos, siendo tu ese gran instrumento, cuanto más aprenderemos, cuanto eternamente nos amaremos. Eres, luna en verano, sol de invierno, mar embravecido, lago en espejo…                   (Daxiel)

pa_y_yo_(actual)

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frase: Séptima

Cuando la decepción está más cerca de nosotros, que de los otros; empezamos a volcar la cuerda, por estar más cerca del cementerio, que de la placenta.                    (Daxiel)

 

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Frase : sexta

La estupidez, no es inherente a la condición de salud que transites, suele alimentase de vertientes de la carne necrófaga, la que es auto narcótica y que no es justamente sapiente.                                                                                                                                                                     (Daxiel)

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Relato de un mar:

Punta Medanos III

En su infancia vivía sin cuidados de esos que suelen tener los niños de su tiempo, con unas pocas pecas, más un flequillo en forma de cepillo sobre su frente, una mirada vivaz bien de pre pubescente sonreía siempre en forma vehemente, con dientes “aconejados” por ser bien “paletosos” y prominentes. Sus días transcurrían muchas veces sin alcanzarle en sus horas de juegos, le parecían insuficientes, era verano de estaciones cálidas por un clima subtropical sin estación seca, esperaba con ansias el viaje de la familia a la costa bonaerense, sabía que una vez instalado allí sus premisas serían las de correr a la playa adyacente, saber que duerme con el ritmo de un mar que no reposa de roncar con la suavidad de un vetusto adolescente, le propiciaba un compás de susurro constante por llamar a Morfeo, para que se apodere de su cuerpo. Una vez transcurridos los sueños se aprestaba a un desayuno bien austero, no sea cosa que el trajín del día pierda la esencia por sentirse perezoso o de panza rellena, siempre esperaba la orden de su padre quien atendía a ese vehículo rudimentario y de guerra, aunque nunca sirviera en ninguna, que utilizaban para adentrarse en arenas, en muchas ocasiones accionaba de experimentado mecánico por dar soluciones a las reparaciones de aquel jeep, aunque en realidad debía ponerse en puntas de pie para alcanzar una vista normal del motor del mismo, pero quien quitaría, de su retina esa maravillosa rutina por lograr escuchar rugir el motor, un vez puesto en marcha, avanzado esto todo era más o menos sabido, o esperado, quizás se aprestaban a encarar unos, treinta y cinco o cuarenta kilómetros de playa, corría la década del sesenta y pico largos, esta costa no era virgen, el, en su interior esto lo sabía lo percibía, aunque vaya a saber por que el sentía que su virginidad era del día a día, sus arenas contenían uno de los cementerios más lindos y naturales que él conocía, el llamado cementerio de caracoles, los forasteros transeúntes de la zona marcaban al jeep, como uno de los coches que podrían llegar hasta ese lugar sin percatarse que la playa a cincuenta metros hacia el frente era también parte de este cementerio, ya que los bivalvos no eligen donde morir, de más está comprender la alegría que le embargaba cada viaje por la playa, que por aquellas décadas era de transito normal por la nula o casi nula presencia humana, los bagajes estaban dados por una canasta familiar con algunas galletas dulces o facturas de panadería, dulces siempre para contra restar la salinidad de oportuno baño de mar, termo de agua caliente y botella de agua natural, algún que otro abrigo ya que solían volver ya caído el atardecer, pero no sin antes por lo menos permanecer en un lugar, tan natural mínimo unas seis a ocho horas, pescando, escuchando un viento perspicaz, admirando a los adultos que se manejaban con naturalidad, ante tamaña aventura para él.

De una de esas tantas veces, de reposo y quietud, habían elegido detenerse cerca de donde se encuentra la varadura de un navío alemán, que data de mil ochocientos setenta y ocho, los muchachos, que en esta ocasión eran cuatro, Carlos, José, Gustavo y Daniel, se disponían a entrar dándole la espalda al mar, empezando a caminar por las dunas, a unos treinta y cinco grados al sur de ellos se encontraba uno de los médanos más altos del lugar, explorado en muchas ocasiones por ellos, esta vez no lo elegirían, esta vez tenían que conversar los que los muchachos grandes habían descubierto, con una piel trigueña por las horas de sol tomadas en juegos y caminatas, se disponían a transitar mucho con alpargatas u ojotas, se aseguraban que la arena de cara al febo no les pele la piel de las plantas de los pies, su entorno era tan agreste como conocido por ellos, las huellas de alguna liebre que buscando arena tibia, que habría pasado la noche escabullida, en los pastos pampeanos o alguna de las vegetaciones bajas, de gruesas hojas tubulares, carentes de flores por esos veranos, también se notaban las huellas de las lagartijas y de las aves típicas de la zona.

Punta Medanos VII

 A uno de los muchachos, se le ocurrió la idea de caminar como dios lo trajo al mundo, de risueñas miradas, como si encontraran otro físico distinto con picardía asentía, mientras caminaba y se sacaba la pequeña malla tipo strich que tenía, acción que sus compañeros también ejercían, quizás los separaban ya unos dos kilómetros de la playa, entonces fue allí cuando pregunto en vos firme y certera…

  • ustedes saben cómo es, en las mujeres? Dijo el segundo mayor de ellos.

Las miradas de los más chicos no dejaban de asombrarse y de revolear los ojos, como si de mudos se tratare, sacudían de lado a lado sus cabezas, asegurando un no rotundo, con seño de naturalidad aguda, ni siquiera querían fomentar lo intrépido del notar la naturaleza oculta, de los seres conocidos, ya percibían mucha naturaleza abierta en su franco caminar, entonces ante la silenciosa respectiva vuelve a interrogar…

  • y quieren saber cómo es, o no quieren? Saben o no saben? vuelve a interrogar.
  • …como es que son las cosas en las mujeres, decís? re pregunta el tercero en edad.
  • Claro, y que va a ser, nosotros tenemos esto, señalando sus partes íntimas con los cuatro dedos juntos y la palma hacia arriba, sus genitales lampiños no dejaban de también estar trigueños.
  • Yo creo que tiene forma de trompa, no como la del elefante, ni fea y rugosa como ella, pero es como una capucha a medias…respondió en forma de torbellino el tercero en edad.
  • Jajaja, ríe quien preguntara, no te pregunto de cómo es, ¿eso ya lo sabemos todos no?
  • Si…, responden casi al unísono.
  • Yo les pregunto si sabían que sangran por ahí…

…el silencio fue nada promisorio, total y absoluto, el caminar no generaba sonido alguno y al estar por entre las dunas cerca de un cañadón, el viento se escurría por los altos y la brisa que los acaricia, no era la culpable de la piel de gallina del más pequeño de todos, sonrojado, aunque no se notara, dando la cara a sus compañeros dice:

  • Si claro, y le ponen *curitas, y llevan curitas todo el tiempo…
  • No responde José, es porque la naturaleza así lo indica para saber, si van a ser mama
  • Entonces corta Gustavo, ah sangran siempre y cuando no sangran ¿es porque él bebe lo necesita?

Otro claro largo silencio, acentúa los pasos de los cuatro amigos, dos de ellos con cara de sabiduría expuesta, los dos más chicos con miles de incógnitas por descubrir, entonces ya generadas las dudas y al notar que sus dichos habían tomado la relevancia, de importante, por ser el cartero quien predomina la escena al manifestar, dio por terminado el tema como sentencia de muerte a la naturaleza.

  • No, no sangran siempre, y si, es algo así…miren aquel ojo de agua, quizás tengamos suerte y sea un “guadal”, vamos, corramos que después de saltar tenemos que volver.

Quedaron entonces saltando sobre la arena, que forma, formas naturales de cama de aire como si se tratare de un material físico distinto o con características maleables, se divirtieron por un buen largo rato, las miradas no traían aparejadas desconfianzas quejas o remordimientos primarios por interpretaciones banales, sabían que debían interrogar mucho más, a ese tío cómplice que haría a la vez de instructor sabio de toda sabiduría, después de un buen rato uno grita: “ vamos corramos, el que llega ultimo al mar, tiene prenda y va a **`berlín´ …” Segundo en la carrera, el pequeño en edad, grita: “el ultimo, orejas de burro y cola de perro”.

(Daxiel)

*Curita: Tira adhesiva sanitaria

**ir a berlin: Forma de juego, donde se penaliza, a quien se separa de este, para un nuevo desafió.

 

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FRASE, quinta:

El arte del falaz se puede interpretar, renacentista, se cree un artesano, vanguardista, hasta él lo cree, puntillista, superpone sin medir, expresionista, contornea su cuerpo para expresar, abstracto, esquemático y poco concreto, surrealista, plasma sin control, pero termina siendo humanista, visto que perdura su desnudo anti ético.                                                                                                                   (Daxiel)

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Se marchito, la festividad.

Entraban los rayos de un tibio febo, de una primavera otoñal, en los límites de estos las partículas deambulaban, en busca de un lugar para reposar, yacía el plástico pino aún tan sin vida como la tiranía, olvidado sobre la mesa sin contornos, por ser de tronco de un conífero, en la navidad del pasado año aventurero, sobre un pedestal de madera, que ni las polillas quisieron; desplomándose como acariciando el suelo al que nunca llegaran ni por desvelos, las cortinas, color arena menguada, que sin revuelo por el simple acto de cualquier brisa o viento, intentan tapar el enigma para los ajenos, a tras luz se notan las telas de arañas, que ni polvo por estática adquirieron, mucho menos humedad, sería una descortesía, que acompañan al mustio arcilloso florero, que muestra unas pálidas flores de tela, con un perfume tan artificial como todo este conjunto, solo se sabe natural aquella tela de araña que por su fracaso, en la caza, para alimentar a su dueña, quedo solo para alimentar este relato con sabor a fabula, escrita por la desdeña mente aturdida que solo sueña por convertirse, en no heredera, de las imágenes de un tiempo desventurado, e inmerso en este micro relato como mísera es la postal del año próximo.pino mustio

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Frase:

Los celos son inseguridades propias de los seres, carentes por si mismos, debilidades internas mostradas al exterior en forma de desafío sin evolución, tus valores son y serán modificados por nada, ni por alguien, si manejas tus valores y conoces tus miserias, nadie modificara eso, tu ser, las posesiones son objetos no sujetos, y solo llora por no poder interpretar un dolor…      (Daxiel)

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Frase:

El ego es a la soberbia, como la miel a las abejas, pero sabe más a hiel,

cuando te das cuenta de lo zángano e insignificante que eres.

(Daxiel)

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Reflejos

…en el tránsito de los infiernos nos vemos envueltos, mientras que las miradas ajenas alardean de cuan victoriosos seremos, las compañías no alcanzan, te ves envuelto de límpido cielo imaginando con criterio, te das descrédito, mientras la tracción de la mortal rutina, te suma un nuevo desafió por encontrarte emocionalmente muerto y piden que seas un cadáver sonriendo, tu silencio lacera este entuerto, rendirme será un buen razonamiento con la aprobación de tu mirada, solo mirarte de lejos, guerrear no quiero, pero dime como espero, si mis criterios no te parecen certeros…  (Daxiel)

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frase:

Cuando el pasado te invade tanto, el presente suele ser obsoleto. (Daxiel)

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